viernes, 31 de agosto de 2012

Calcetines

En la secundaria conocí a Luis. Luis Enrique Barraza Alvarado. Cómo lo quise. Creo que fue mi primer amor. Fue mi primer apañe.
El vivía cerca de la colonia de mis padres. Fuimos a la casa de un amigo de el y ahí pasó. Yo con uniforme, una cama aguada y con sábanas apestosas. Me estaba bajando, todavía no usaba tampones, entonces, en mi paranoia de dejar cualquier lugar en donde me sentara manchado, usaba una toalla íntima de esas que parecen pañal. Todavía creo que cuando me tocó ha de haber pensado que tenía una pussy enorme.
 Me puse de novia con el a escondidas y de la misma manera lo terminé. Salía a andar en bici por las noches, el me encontraba en el camino para acompañarme. Ese día también lo hizo.
-Mi mamá me dijo que no podía andar de novia, lo siento-. Qué idiota. Obvio no creyo nada de lo que le dije. El me quería mucho.
-Bueno, entonces hay que andar a escondidas, así no se va a enterar.-
No, no y no. A los días me fui a vivir a Mazatlán por otros problemas que contaré después y me fue a buscar. Todavía recuerdo cuando lo vi irse del departamento. ¡Ni siquiera lo dejé entrar!
 -¿Puedo entrar para platicar?- me dijo todo tranquilo, así era.
 -No, mi hermana no tarda en llegar y si me ve platicando con un muchacho me va a regañar- mentí, pues a ella realmente no le iba a importar si yo platicaba con alguien o no.
 -Bueno, entonces vamos a sentarnos enfrente a platicar-
 -No puedo, ¿no ves que ando en calcetines?- maldita sea, como si me hubiera costado mucho trabajo entrar a ponerme unas chanclas para salir -Y lo mejor es que ya te vayas. La Sol va a llegar y me va a regañar mucho-
 Se fue.
Años después comprendí la magnitud de esa acción.
Años después también consumamos nuestro amor y no fue tan chilo como esperaba.