Íbamos juntas en la primaria. Fabiola era mi mejor amiga. Así como cuando uno tiene mejores amigos en la primaria. También estaban Susana, Ana María y Janeth. Éramos la bolita.
Fabiola y yo vivíamos cerca del palacio de gobierno. Mi casa era de esas de fachada chica y con un pasillo largo. En tiempos de lluvia, aprovechábamos el agua, lo mojado y ese pasillo. Me deslizaba por todo lo largo de rodillas mientras mi hermana échaba agua con una cubeta para hacer el deslice más fácil. Eran horas de diversión garantizada.
La Fabi tenia alberca. Cuando hacía calor nos invitaba a pasar la tarde en su casa. En la alberca. En calzones. Una vez no lo planeamos y nos fuimos todas, sin persmiso. No llevábamos traje de baño y el calor nos obligó a meternos en calzones y corpiños. Ya todas teníamos chichis y unos que otros pelillos en la pussy. Muy divertídas estábamos cuando escuchamos al papá de Fabiola gritar. Se enojó porque nos vio en calzones. Ahora que lo pienso, tal vez la situación debió haberle exitado un poco y decidió parar mientras podía. Tal vez.
En fin, el papá de la Fabi nos regañó bien feo. Que si no pedimos permiso, que si nuestros papás preocupados, que si no avisamos. Regaño de papá.
De volada le hablaron a nuestros respectivos padres para que fueran por cada una y así pasó. Y así es como recuerdo al papá de la Fabiola, bien encabronado por bañarnos en calzones en la alberca...y muerto.
No mucho después del evento de la alberca el señor tuvo un accidente en carro y se murió. Un poste le alcanzó a atravesar la cabeza. Dicen que murió instantáneamente. Fui al funeral.
Fue ahí mismo en la sala de la casa de la Fabi. Ahí lo pusieron en un ataúd y muchas flores por todos lados. Había una fila que la gente estaba haciendo para ir a ver al muerto en el ataúd. Era la primera vez que iba a un funeral. No se ni por qué mi mamá me dejó ir sola. Pues me puse a hacer fila también para ver al muerto. Y lo vi.
La cara era como un rompecabezas pegado con silicón. Tenía como un parche en la frente que estaba mal sellado porque por las orillitas se podía ver hilitos de algodón que salían de adentro. Tenía un color de piel muy artificial, como con mucho maquillaje. Me acuerdo haber pensado "¿por qué estoy viendo esto?".
Después del papá de Fabiola no he visto a otro muerto en un ataúd.